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Agresividad y Personalidad, ¿Cómo se relacionan?

Factores de personalidad y conducta violenta

En primer lugar es necesario definir algunos conceptos básicos como, conducta antisocial y conducta delictiva, ya que son diferentes. Por conducta antisocial se entiende cualquier conducta o comportamiento que implique infringir las normas sociales.

En otras palabras, una conducta antisocial es un comportamiento que infringe las reglas sociales y de convivencia, afectando en los derechos de los demás. Algunas de esas conductas podrían ser robos, provocación de incendios, vandalismo o conductas de engaño y agresión que tienen como objetivo obtener un beneficio o satisfacción para el sujeto que las comete.

¿Y qué sería entonces la conducta delictiva? por conducta delictiva se define un concepto dentro del contexto jurídico-legal, ya que se refiere al incumplimiento de las leyes del país en el que se encuentra el sujeto que ha cometido dicha conducta o conductas antisociales.

Hoy en día sabemos que ambas conductas son fenómenos multifactoriales en el cual intervienen múltiples diversas variables y que se han intentado explicar desde diferentes teorías, algunas de las cuales consideran que la causa es el propio sujeto mientras que otras proponen que se genera debido a la familia o al entorno social, la personalidad…

¿Qué es la personalidad entonces?

Una buena definición sería: “los rasgos de personalidad son predisposiciones estables a comportarse y reaccionar emocionalmente de una determinada manera o según un patrón y están influenciadas por el ambiente. (…) Por lo tanto se puede modificar mediante procesos intensos de aprendizaje” (López-Soler, 1994).

La mayoría de estudios revisados en la búsqueda de información son difusos o concluyen que no existe un perfil de personalidad criminal única. Sin embargo, múltiples autores consideran que sí que existen ciertos rasgos de personalidad que tienen una relevancia significativa en la conducta agresiva o delictiva. Concretamente hay autores que indican que sí que tienen influencia en dichas conductas los rasgos propuestos por Eysenck, que son el psicoticismo, neuroticismo y extraversión.

Para este autor:

  • El psicoticismo se relaciona con los siguientes atributos: agresivo, frío, egocéntrico, impersonal, impulsivo y antisocial.
  • La extraversión corresponde a: sociable, vital, activo, dogmático, busca de sensaciones y dominante.
  • El neuroticismo a: ansioso, deprimido, sentimientos de culpa, poca autoestima y tenso.

Según Eynseck en su teoría de la personalidad del delincuente (1967, 1976) las características principales de los delincuentes serían que son personas activas e impulsivas (alta extraversión), que muestran una alta excitabilidad autónoma (alto neuroticismo) y también un psicoticismo alto.

Sangre

Otro autor importante es Gray (1972, 1983). Para este autor la delincuencia se relaciona con una sensibilidad alta a las señales de recompensa (relacionada con la impulsividad y el no saber controlarse) y también con una sensibilidad débil a las señales de castigos (no percibir que pueden recibir un castigo por eso).

Los rasgos de personalidad que más tienden a la violencia son la impulsividad, la regulación afectiva deficiente, el narcisismo, y el paranoidismo (que implica pensar mal de los demás. Dicho de otra forma, la relación entre violencia y trastornos de personalidad se puede examinar en función de cuatro dimensiones (Jara Peñacoba, 2013).:

  • la impulsividad (incapacidad de autocontrolarse)
  • la falta de regulación emocional (no saber gestionar las propias emociones)
  • el narcisismo (el focus siempre está en uno mismo y nunca en los demás)
  • las amenazas al yo, así como el estilo de personalidad paranoide (pensar siempre mal de los demás e interpretar que quieren hacerte daño)

Por otra parte también existe la teoría que presenta Zuckerman (1991,1993,1997) en la que relaciona la conducta antisocial y la personalidad con la búsqueda de sensaciones. Muchos autores concluyen que es evidente que los comportamientos antisociales implican riesgo y sensaciones intensas. Podríamos decir que es eso lo que les atrae para realizar crímenes y actos violentos.

Otro estudio relevante indica que las diferencias entre las personas que realizan delitos violentos y las personas que no, son altamente significativas en las dimensiones de bienestar personal y adaptación social, que se postulan indicadoras de salud mental. En otras palabras, el grupo de delincuentes violentos tiene menor bienestar personal y menor adaptación social que el grupo de personas que no han cometido nunca un delito.